Voy contar algo que me sucedió el otro día y que fue, cuanto menos (y tal como diría mi querido Iker Jimenez), inquietante...
Bien, resulta super curioso lo que pueden llegar a cambiar las cosas de una ciudad a otra. Ahora estoy trabajando en Albacete y claro, no es que sea un pueblo, ni mucho menos, es bastante más grande de la idea que suele tener la gente, pero claro, si es más pequeño que Alicante, la gente se conoce más y todo ese tipo de cosas.
Como lo único a lo que he ido desde que llegué es a ruedas de prensa de la alcaldesa de la ciudad (al igual que en Alicante que lo único que hacía era verle la cara al señor Alperi), pues el otro día estando en una de esas chorradas que suelen hacer los políticos, la alcaldesa, para mi sorpresa, se acercó y me dijo: tu eres nueva, ¿verdad?. Para mi fue bastane extraño que la alcaldesa de una ciudad conozca a los periodistas (estaba acostumbrada a gente como Alperi y sus queridísimos concejales), pero eso no fue el hecho inquietante. Unas horas después, en otra rueda de prensa la mujer, muy simpática ella, se acercó y me dijo: "mira, es que aquí es costumbre regalar navajas, y claro, me regaló una navaja de esas de "Albacete turístico". Lo mejor de todo fue que, una vez la tenía en la mano, insistió: "anda, ábrela". Al principio me dio un poco de "palo" acerlo, pero finalmente la abrí, y entonces me di cuenta de la escena. Tenía una navaja en la mano y estaba apuntado con ella a la alcaldesa de Albacete, ¿pero que coño? ¿os imagináis a Alperi o a otro político diciendo: Si! apúntame con una navaja??.
Supongo que para la gente parecerá normal, pero a mi me resultó bastante chocante. En otra parte de España eso se hubiera tomado como una amenaza de muerte, o mejor ¿creéis que el señor Alperi puede tomarse el lujo de decirle a alguien que abra una navaja delante suya?
Que cosas....
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